martes, 31 de mayo de 2011

鹿踊り (しかおどり ししおどり) La danza del ciervo

Creo que a estas alturas, los lectores más antiguos y los no tanto, han podido comprobar que me gustan los matsuri, las festividades japonesas, cuanto más antiguas mejor. Sobretodo me gustan todas aquellas que tienen que ver con las tradiciones chamánicas de los primeros habitantes del Japón, en su mayoría perdidas entre otras celebraciones shinto y budistas.

Una de las más vistosas es la danza que se lleva a cabo en la prefectura de Iwate, "Hanamaki matsuri", el segundo viernes, sábado y domingo de Septiembre, la shishi-odori. Bien, aquí hay que hacer una pequeña matización, porque el nombre puede llevar a confusiones y no es la primera vez que alguien lee "shishi" y lo interpreta como la danza del león. No, no son la misma danza, ni tienen nada que ver.

En el caso que nos ocupa, shishi (que también se puede leer "shika") es un solo kanji 鹿, que significa ciervo, mientras que shishi 獅子, con dos kanji significa "león". Insisto no, NO es lo mismo, ni son la misma danza, aunque la gente las llame igual porque suenan igual, el kanji no es igual.

Bien, aclarado que esto es una danza de ciervos, es difícil de trazar su origen. Hay muchas teorías al respecto, se dice que puede ser una danza budista aprovechando algunos elementos totémicos propios de las costumbres locales japonesas. También se menciona a un monje budista llamado Kuya Shonin, que creó este baile para imitar los movimientos de los ciervos que él observaba mientras meditaba en el monte Hiei en Kyôtô (año 951). Otra teoría apunta a que este mismo monje creó la danza después de presenciar la muerte de uno de los ciervos de la manada que solía contemplar a manos de un cazador, para ayudar al alma del animal.

El grupo se compone de 8 a 12 bailarines, guiados por dos centrales que representan un ciervo macho y uno hembra.


Sus ropajes consisten en unos amplios hakama decorados con imágenes relacionadas con elementos búdicos y creo que con símbolos de sus familias, pero este dato no lo tengo seguro.

Luego llevan una máscara de ciervo con cuernos de la que sale una tela que cubre toda la parte superior del cuerpo de la que únicamente sobresale un pequeño tambor.


En la parte superior de los hombros sobresalen dos largas tiras de bambú cubiertas de papel, se trata de los "sasara" (ササラ), elemento fundamental en la danza. Las largas tiras de bambú pueden llegar a medir tres metros, se encolan y se les van pegando tiras de papel enrrolladas. Es un trabajo costoso y que necesita de una gran destreza. Para ver el proceso, pulsad aquí.

Todo el conjunto puede llegar a pesar 15 kilos y con eso tienes que bailar y realizar una serie de movimientos que sinceramente requieren de bastante práctica.
Detalle de la sujección interior de la máscara:


Hay dos escuelas de danza con dos estilos diferentes, Kasuga, que tiene un ritmo lento y más calmado; y Kamazu con una técnica más movida y enérgica.

Los bailarines se mueven imitando los movimientos de los ciervos y golpean el suelo con los sasara, mientras cantan y tocan los tambores en un ritmo asincopado.


El conjunto es muy bonito y la verdad que es una de los odori que más me gustan porque tiene algo de ancestral, de antiguo, de cuando las cosas eran más sencillas. Para ver un ejemplo en movimiento, pulsad aquí.

No siempre es necesario que sea la fecha del matsuri para ver este baile, también se puede llevar a cabo para espantar los malos espiritus en cualquier momento del año, o a requerimiento de una persona en un caso determinado.

Se dice que esta danza se realizaba al entrar la primavera y el otoño para atraer los buenos espíritus y favorecer las cosechas, porque el ciervo es un animal herbívoro, que a la vez que se come las malas hierbas también elimina las posibles plagas.

Espero que a vosotros también os guste, suele ser un motivo decorativo propio de los omiyage de la zona de Iwate, y un espectáculo frecuente en muchos de sus baños termales.



(El reciente terremoto de 2011 ha afectado especialmente a esta zona, pero he podido leer que eso no ha evitado que sus habitantes sigan realizando el shika-odori, precisamente ahora con más razón).

Por supuesto, si me he confundido en algo, alguien conoce más detalles o sabe de alguna curiosidad que se me haya escapado, estaré encantada de que lo comparta con todos nosotros.

jueves, 26 de mayo de 2011

Dos películas

Entre todas las cosas que he hecho en este tiempo, una de ellas ha sido estar apuntada al netflix y llenar mi lista de películas con cosas raras, raras, raras. Aunque a veces, algunas de ellas ni siquiera las tienen, así que me quedo un poco desencantada, porque no hay manera de localizar las cosas que me apetece muchísimo ver. También me pasa con los libros, así que debo tener unos gustos un tanto "especiales". (En mi pueblo a eso le dicen "tener morrico fino").

De entre las películas que sí he visto y que hoy paso a recomendaros está "Ukigusa monogatari" (A story of floating weeds) de Yasujirô Ozu, la versión muda de 1934, no la otra que rodó después, en la magnífica edición que hizo Criterion Collection. Tanto me gustó que me la vi dos veces, la primera completamente muda, sin piano, ni música ni nada y la segunda con comentarios de fondo. Un trocito de la película pulsando aquí.

No parece una película muda, la verdad es que se te olvida porque las tomas son muy interesantes. Me gustó sobretodo por el reflejo del mundillo de los actores itinerantes y porque los personajes no son ni buenos ni malos, son humanos. Además coincidió con una temporada en la que no lograba ver ninguna película buena y llegó ésta a romper la maldición.

Y que conste que no es la primera cosa de Ozu que veo y este director no termina de convencerme.

Por otro lado, una película más "fresca", "Rajio no Jikan"(1997) de Kôki Mitani. Conocida en occidente con el abominable título de "Welcome back Mr. McDonald".

Llegué a esta película a través de las recomendaciones de netflix y tenía mis dudas, pero la verdad es que a medida que va liándose más y más el argumento, me iba gustando lo que veía. No es una gran obra maestra, pero me sorprendió bastante. Se nota muchísimo que está basada en una obra de teatro, así que no esperéis bonitos paisajes ni una puesta en escena llena de acción y movimiento.

Curioso el papel secundario, o terciario o cuaternario de Ken Watanabe.... actor reaprovechado por Hollywood no siempre para bien.

Espero que os guste también a vosotros, pulsad aquí.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Musume dôjôji (la muchacha en el templo Dôjô)

O lo que es lo mismo, cómo liarla parda siendo un bonzo.

El otro día volviendo con el coche de hacer unas compras saltó en el ipod del cruzado un estracto de un cd sobre música tradicional japonesa, me fijé en el título y era Musume Dôjôji. Así que no pude evitar soltar una exclamación y decir: uhm...terrible historia, mal rollo...
El cruzado enseguida me preguntó que a qué me refería pero yo sólo le contesté: mal rollo, muy mal rollo.

Supongo que le debo una disculpa, a veces no me apetece hablar de según qué historias, lo cual me recuerda a un amigo mío que cada vez que escribe el kanji de "oni", demonio, necesita escribir luego algún kanji benigno al lado porque si no le da "mal rollo".

Pero visto que la gente por la internet lo que quiere son celos, folletines, simil-demonios vengativos, etc... Aquí tenemos un claro ejemplo de cómo el amor se puede transformar en un odio que va mucho más allá del tiempo y el espacio.

De la historia de Kiyohime he leído muchas versiones, a cada cual (así entre nosotros) más aburrida o mal contada. ¿Qué le cuesta a la gente añadir un poquito de su parte y hacer las cosas entretenidas? Esos copia y pega tan aburridos.

Veamos, cómo es la historia, cómo es... Bien, tenemos a un joven bonzo llamado Anchin, guapo chico, una pérdida para la humanidad, ya se sabe todos los buenos o están "ocupados" o se hacen bonzos o... bueno esto no va con la historia. Un bonzo es un tipo de monje budista que ha renunciado a todas las cosas de este mundo, sí a todas, digamos que practica un tipo de budismo extremo para alcanzar la iluminación.

Como todo buen bonzo, Anchin había partido en un viaje de peregrinación hacia Kumano. Es una práctica muy habitual el realizar este tipo de peregrinajes para encontrar la propia vía de iluminación y como formación para el monje. Dado que estos monjes no poseen nada, se ven sujetos a la caridad de los demás, y es frecuente que algunos les ofrezcan cobijo en sus casas cuando cae la noche. Este fue el caso de Anchin, que ante la posibilidad de pasarla al raso, no se lo pensó dos veces y aceptó el ofrecimiento del noble Soji Kiyotsugu de dormir en su mansión.

Hay varias versiones sobre lo que sucedió allí dentro, a veces se duda de si el dueño era un noble, o era un mero comerciante, o incluso que el lugar era un hostal... En cualquier caso, el dueño tenía una hija, la hermosa Kiyo-hime (ya lo de hime nos está indicando que la versión del hostal o el comerciante no son viables, porque hime es un título). Unos cuentan que estaba el monje meditando y la muchacha al verle sufrió un flechazo tremendo, yendo a preguntar a su padre inmediatamente quién era el joven. Otros cuentan que ambos se vieron y el flechazo fue simultáneo. Otros más que la del flechazo fue sólo Kiyo-hime que estaba "en una edad muy difícil".

Para terminarlo de arreglar, el padre de nuestra protagonista, yo no sé si con mala intención, por hacer una broma o porque estaba hasta las narices de la hija, le respondió que era su prometido y que un día se casaría con el monje.

Aquella noche, Kiyo-hime (ya sabemos que "en una edad muy difícil") decidió adelantar las cosas un poquito y sigilosamente se le metió en el futón al "pobre" bonzo. De nuevo versiones varias, que si él cayó rendido porque ella era muy mala, que si la que cayó rendida fue ella porque él era un caradura, que si la pasión les jugó una mala pasada porque el reino de los sentidos es malísimo y hay que seguir la vía de Buda o ya ves lo que ocurre....

Resumiendo, aquella noche ninguno de los dos tuvo frío, cosa muy normal en las noches solitarias de la prefectura de Wakayama.

Es probable que el "pobre" monje tuviera lástima de la muchacha, por las falsas ilusiones que se había hecho y tal vez le dijera que llegaría a Kumano, colgaría sus hábitos y volvería a por ella en cualquier momento. (Yo sinceramente me creo más que fuera así, una mentira piadosa para quitarse el problema de encima). Otros cuentan que huyó directamente de la casa aquella misma mañana sin decir ni adiós. (Pies para qué os quiero).

El monje siguió su peregrinaje y luego tuvo que volver por donde había venido, es decir, pasar por la casa de la muchacha, pero lo hizo de tal manera que tomó un desvío a un pueblo cercano y se libró de que le viera. Pero mientras él había estado de viaje, ella había esperado y esperado sin descanso, encendida en un amor y una pasión que no eran compartidas. Y a medida que iba pasando el tiempo, aquel fuego se fue convirtiendo en un odio profundo y espantoso, que culminó en la certeza de que el monje le había tomado el pelo. Con un poco de esfuerzo terminó enterándose de que precisamente había pasado por el pueblo de regreso a su templo y decidió perseguirle.

Allí va loca de amor y odio Kiyohime, con las ropas rasgadas por las ramas de los árboles y las malas hierbas del camino. El pelo revuelto alrededor de su cara deformada por la angustia y despojada de toda su anterior belleza. Al llegar junto al río logra ver a su amado sobre una barca y le grita desde la orilla que vuelva, pero Anchin le ruega el barquero que se de prisa y que por ningún motivo vuelva a recogerla.


El problema es... que la joven ya no es un ser normal. Las pasiones que han dominado su mente y su cuerpo la han llevado al extremo de que ya no es una mujer sino una hanya, su rostro se transforma, le crecen los cuernos y el cuerpo va cambiando para descubrir bajo las ropas a una serpiente que se lanza al río y les persigue nadando a gran velocidad.



El único refugio que encontró Anchin fue en un templo cercano, Dôjôji, donde pidió asilo a su abad que enseguida le ocultó bajo la campana. Pero el olfato de la terrible serpiente era muy fino, así que descubrió el engaño y se enrroscó a su alrededor golpeando con su cola y cansada de esperar a que saliera su presa, exhaló una poderosa llamarada que fundió a ambos y los redujo a cenizas.



Así podría haber acabado al historia, pero ya sabemos que las mujeres celosas y abandonadas son terribles. 400 años pasaron sin que el templo Dôjôji tuviera campana, ni tampoco se permitió que entrara ninguna mujer al recinto por temor a la maldición de la serpiente. Pero con el tiempo las cosas se van olvidando y poco a poco los monjes reunieron suficiente dinero en donativos, como para hacer una nueva campana, que estrenaron orgullosos. Prepararon una solemne ceremonia y se reunieron a su alrededor para celebrarlo.

Mientras esto sucedía, a la puerta del templo llegó una muchachita, algunos monjes le cerraron el paso, pero ella les explicó que era una shirabyôshi, una bailarina y que al menos dejaran que realizaran unas danzas para celebrar aquella efeméride.
Imagen de la obra de teatro nôh:



Los monjes, que son unos blandos, la dejaron pasar pero.... después de un par de bailes, la joven saltó sobre la campana y mágicamente desapareció. Desde ese momento cada vez que se tañía, en vez del gong hermoso del metal, se oían terribles quejidos y lamentos desgarradores.



La única solución fue enterrar la campana, porque el espíritu de Kiyo-hime había vuelto para impedir que los monjes tuvieran una nueva.

Allí permaneció, bajo tierra, durante otros 200 años, hasta que Toyotomi Hideyoshi la sacó a la luz, ordenó transportarla al templo Myomanji (centro de pregrinación que guardaba las cenizas del buda Sakyamuni, el buda histórico) y se realizó un acto de purificación con la lectura ininterrumpida del sutra del loto por los monjes. Así se logró redimir al espíritu atormentado de la joven traicionada y desde entonces la campana permanece en dicho templo.



Moraleja: cuidadín con las promesas de amor que hacéis.

Aquí tenéis un link de la obra de kabuki por Bando Tamasaburo V, la parte de la campana y la bailarina, pulsad aquí.


martes, 24 de mayo de 2011

まことにありがとうございます。(Makoto ni arigatô gozaimasu)

El otro día se me ocurrió entrar por la casa de té para hacer un poco de limpieza y por qué no, o para cerrarla o para intentar reflotarla un poco. En estos tiempos de facebooks lo primero que me sorprendió, teniendo en cuenta que el blog lleva en stand-by un año y medio lo menos, es que hubiera 61 seguidores (o_O). Según el cruzado sois todos spam.... (-_-U)

No sé muy bien qué es lo que busca el nuevo cliente de la casa de té por este blog, porque la verdad es que no tiene mucho movimiento en lo que a publicaciones se refiere. Existen otros autores con mucha mejor labia, que enseguida te publican una docena de artículos sobre Japón, sobre la Bolsa, sobre la tortilla de patata, o sobre lo que hubiere menester, "porque ellos lo valen" como en el anuncio. JAJAJAJAJAJAJAJAJA.

Bueno, al grano... Primero de todo agradecer a todos aquellos que habéis confiado en este blog y que os habéis apuntado como seguidores, seáis o no spam.

Segundo, agradecer a todos aquellos que escribieron en los comentarios y me enviaron e-mails para que no cerrara el blog, habéis sido muy amables y os he leído a todos.

Tercero, agradecer a todos aquellos que me habéis enviado invitaciones al facebook y otras tantas redes sociales de todo tipo. Lo siento pero por ahora no estoy en ninguna, me estoy planteando el twitter para ponerlo en un lateral del blog y no verme forzada a publicar mis "tocho-rollos" sobre Japón, pero por ahora facebook y otros quedan para otra gente. Total, ni mis amigos ni mi familia me leen en ningún sitio, bastante tengo con lograr que me envíen e-mails.

Cuarto, para todos aquellos que os habéis preocupado por mi salud y mis andanzas por culpa de mi ausencia internáutica, gracias a todos, estoy bien. Los que me conocéis mejor simplemente que sepáis que nos hemos mudado a California hace cosa de un mes, así que os podéis imaginar.

Quinto, para los recién llegados espero que no sea muy difícil entender algunos términos habituales en el blog. Lo de "casa de té" tiene una larga historia y no se lo puse yo, fueron los lectores iniciales. No lo incluyo en el título porque se haría demasiado largo, así que me limito a poner un ukiyo-e de una casa de té de fondo, normalmente de Hiroshige-sama, y así todo el mundo comprende qué puede encontrar por aquí.
No sé cuántos quedan por aquí de los antiguos lectores, pero eran un grupo de gente muy agradable, espero que los nuevos os encontréis cómodos.

Por último, hace bastante que no escribo (temas sobre Japón, se entiende, de otras cosas he estado escribiendo y mucho, pero eso no viene a cuento aquí) así que no sé por dónde empezar, ni si os interesaría algo en concreto. Acepto sugerencias, como tantas otras veces. He visto que el artículo más leído y consultado suele ser el de las hanya, pero hay poco más que escribir sobre ellas.

Tampoco he escrito sobre la catástrofe en Japón, lo he sentido como todos, pero marcarme un numerito en el blog tampoco tenía mucho sentido. Aparte que aquello se convirtió en un circo, al que siguió el otro circo, después el circo máximo y supongo que algún otro circo surgirá en el mundo que sustituirá en las portadas al anterior. Por eso ahora que ya nadie se acuerda, vaya desde aquí mi apoyo a toda la gente que sí se quedó en Japón.

Bueno, me alegro de ver que algo queda de los blogs a pesar del contrataque de las redes. Me alegro también de que haya servido para limpiar el número de blogs absurdos que surgieron en su momento, canalizados hacia otras zonas de la internet. Y me alegro de que aún quede alguien, alguien???? que disfrute con las historias de Kitsune.