martes, 13 de septiembre de 2011

Una visita a Japantown siempre termina con algo dulce

Cumplida por fin la visita pendiente a Japantown en San Francisco. Seis años después de mi primera visita, todo sigue en su sitio, aunque ahora la zona que ocupaba un restaurante japonés es un enorme Daiso-Japan, con todas las cosas más extrañas que te puedas imaginar a 1.50$.

También me acerqué a una tienda de tipo familiar, que tan pronto te vendía unos zori, como una arrocera, o unos tornillos, pero comprobé con terror que había cambiado de dueños y ya no estaba el matrimonio mayor que me antendió la primera vez.... el tiempo pasa.... Tras el mostrador, gente muy joven y occidental. Al menos logré un katori-buta de tamaño normal, tenía otro pequeñito, pequeñito, que era más como recuerdo que como cosa útil. Lástima que ahora no tenemos tantos mosquitos.

Kinokuniya, Nijiya-market y Japan-Video mantienen sus posiciones con orgullo. Además de mi sitio favorito, más bien el único, de okonomiyaki que demostró que también los estómagos cambian y que ya no puedo terminarme uno completo.

Por cierto, que luego acabamos fotografiando las casitas típicas que llaman "la postal", famosas por salir en la intro de la serie "Padres forzosos" aka "Full house" y no me acordaba de que de fondo está una vieja conocida del blog.... la catedral de San Francisco!!!! Que conste que la he visto más de cerca, aunque no por dentro por falta de tiempo, si eso... otro día...
Y como siempre, una visita a Japantown no puede terminar sin algo dulce, jajajajaja. Varias clases de メロンパン.

3 comentarios:

759 dijo...

Así que hasta ahí está llegando Daisô, que aquí es de todo a 100 yenes. Yo cuando necesito comprar algo, primero voy allá a buscarlo.

Orly G. Grajeda dijo...

6 años?!?!?! Uuuh, sí que se pasó el tiempo, mamáaaaa!!
Oye, esa serie en México se llamaba "Tres por tres", ñaaaa...
Aaah, qué cosas...

Kitsune dijo...

Orly: cierto... 6 años desde que estoy por "guiriland". Aquel viaje fue extraordinario, aún se me hace raro pasear por SF o por Japantown sin la sensación de que en unos días tengo que montar en un avión de vuelta a la costa Este. Sigo sintiéndome una turista más. jajajajajajaja.