lunes, 8 de septiembre de 2008

Se cree el ladrón... (3ª parte)

Debe ser la crisis económica que me impulsa a continuar con este tema ,después de tanto tiempo sin actualizar por aquí. Reconozco que entre visitas de amigos, el bajón moral de lo del coche y que intento acabar la tesis en breve, la cuestión es que no me apetecía, literal, sentarme a buscar toda la información necesaria para elaborar los nuevos artículos que tenía en la lista. La carpeta que pone "Nuevos artículos" en el escritorio de mi portátil me señalaba con dedo acusador cada vez que me ponía delante.....
Al grano, los ladrones. En este caso más los rateros, ladronzuelos y timadores. Los que no son de guante blanco, ni supuestos "robinjú" de leyenda. Estos robaban y lo hacía para gastárselo en ellos mismos, que para eso uno se lo "curra".
Estoy hablando de los personajes de una obra de kabuki que se llama Shiranami Gonin Otoko. Los cinco hombres Shiranami. 白波五人男


Grupo de geisha vestidas de Shiranami gonin otoko:


Veamos, el concepto de "shiranami" no es japonés, sino la lectura japonesa de la palabra china bai-bo, que denominaba a un tipo de ladrones y timadores propios de la Provincia de Shanxi, famosos por aparecer en las crónicas. La traducción sería "olas blancas", supongo que sería el nombre de la banda.
Es decir, que la cosa va de una banda de cinco ladrones de poca monta. El autor de la obra fue Kawatake Mokuami, especializado en shiranamimono, obras con temática de pilluelos y timadores. En este caso sustituyó a los cinco ladrones de Osaka habituales y los convirtió en ladrones de Kamakura:

-Nippon Daemon
-Benten Kozô Kikunosuke
-Nangô Rikimaru
-Akaboshi Jûzaburô

La obra constaba de 5 actos pero en la actualidad pocas veces se representa completa, porque las escenas más famosas están en los actos 3º y 4º.
Si hay un personaje que surgió con fuerza de esta obra, fue Benten Kozô, a menudo representado vestido de mujer. En sí fue creado para el actor Onoe Kikugoro V que por aquel tiempo contaba con 19 años y el papel realmente le debía ir que ni pintado.
La historia es sencilla, el grupo de shiranami ha preparado el timo perfecto, Benten Kozô aprovechándose de su aspecto afeminado y de su talento para imitar los gestos de una mujer, se disfraza de dama de alto rango y acude a una famosa casa de telas junto con su "supuesto" guardaespaldas, que no es otro que su compinche Nangô Rikimaru. La excusa es que la joven se va a casar y viene a decidir unas sedas y telas bordadas para su traje de novia.


El dependiente se desvive por contentar a su clienta, pero Benten hace contínuos mohínes de desagrado. Aprovechando un descuido oculta un trozo de tela muy valiosa en el escote de su kimono femenino, pero uno de los empleados se da cuenta y se monta una buena pelea, en la que el jefe de la tienda golpea a Benten en la frente y le hace una herida importante.
Rikimaru interviene sacando un papel de compra de otra tienda de telas y explica que han estado antes allí y que la han traído con ellos. Protesta por la actitud de los empleados y exige una compensación por daños y perjuicios a su señora que es completamente inocente.
Ha sido tal el bullicio que se ha montado en pocos minutos dentro de la tienda que llegan sucesivamente el hijo adoptivo del dueño, el dueño y un vecino, todos ellos intentando librarse de pagar cualquier suma de dinero. Todos discuten entre sí y al final parece que la única solución va a ser pagar a la dama y que se olvide de todo el asunto.
Sin embargo, lo que no sabía Kobei, el dueño de la tienda de telas, es que Benten Kozô y Rikimaru eran solamente el gancho del timo y no el timo de por sí. En ese momento aparece un samurai que dice que ha oído todo desde el comercio de al lado y advierte al dueño que puede que se traten de un par de estafadores, así que le insta a registar a la dama con más detalle. Con un gesto señala el brazo de la mujer, del que se percibe el inicio de un tatuaje de flores de cerezo.




El samurai lo acusa de ser un hombre disfrazado y Benten Kozô aparentemente aturdido por la tensión del momento, se quita las ropas de mujer, pasando de un kimono negro a una ropa interior roja, revelando su verdadera identidad a todos, en una escena que constituye un fuerte contraste en la actitud del actor de kabuki que de un registro femenino pasa súbitamente a un registro por así decir "muy macarra" propio de un ladrón de baja estofa.



(Parece ser que es uno de los mejores ejemplos del kabuki sobre cómo mover el tenugi o toalla japonesa y el kiseru o pipa japonesa. Además esa pose de un hombro desnudo la adoptaron luego para las películas de samurai y de rônin, cuando se disponían a luchar.)

Nadie sospecha que el samurai está compinchado con los otros cuando se ofrece a matarlos allí mismo para darles su merecido. Pero en realidad no se trata de ningún samurai bienintencionado, sino del jefe de la banda Nippon Daemon, que sabe perfectamente que el comerciante no quiere escándalos en su tienda y mucho menos dos cadáveres. Kobei detiene al "samurai" y pide que todos olviden lo sucedido, deja que Benten se quede con la tela robada y le da unas cuantas monedas para que se cure la herida.
Los dos pillos recogen sus disfraces y se marchan para repartirse el botín.

Por su parte, el falso samurai Nippon es invitado por el dueño de la tienda a beber en un cuarto privado y tras emborracharse los dos, confiesa su verdadera identidad y exige que se le entregue todo el dinero que hay en la casa. Pero el hijo adoptivo del dueño protege al mismo con su cuerpo y ruega a Nippon que le mate a él en su lugar.
El ladrón se queda impresionado con la actitud del joven, le confiesa que él tenía un hijo que debería tener más o menos su edad, pero no sabe dónde está. Entre unas cosas y otras descubren que el hijo adoptivo es en realidad el hijo perdido del jefe de los ladrones y que Benten Kozô es el verdadero hijo del comerciante de telas. DRRRRRRAMA.
Benten izquierda, Nippon, derecha.


Nippon consigue huir perseguido por la policía.
En la siguiente escena van saliendo por el hanamichi los integrantes del grupo de ladronzuelos, elegantemente vestidos y con una sombrilla que pone Shiranami.


Han llegado a la ribera del río Inase con la policía pisándoles los talones. Aparece primero Benten, luego Rikai, Akaboshi,Nangô y por último Nippon.
Entre todos deciden que lo mejor es dispersarse y permanecer ocultos durante un tiempo hasta que las cosas se calmen un poco. En ese momento llega la policía y uno por uno los ladrones se presentan y hablan de sus azañas. Se produce el enfrentamiento entre ambos grupos y los ladrones logran escapar.

Para los que les apetezca saber cómo acaba la obra, es un puro dramón tremendo, con una lucha sobre el tejado de un templo entre Benten Kozô y la policía que acaba con el suicidio de éste. Y luego la aparición de Nippon que es engañado por unos policías disfrazados de sus compinches, le detienen pero promete reformarse y convertirse en policía.

La historia es mucho más complicada que todo esto, pero la verdad es que si entraba en detalles o íbais a aburrir bastante, lo mejor el timo de Benten vestido de mujer.