lunes, 11 de junio de 2007

Tsurigitsune (La cacería del zorro)釣狐

Un kyôgen es una variante del teatro nôh, se trata de una obra de temática satírica que habitualmente conlleva una enseñanza moral conforme al budismo, se solía representar entre otras obras de nôh aunque en la actualidad se puede uno encontrar un programa teatral compuesto únicamente por kyôgen.
Ambos estilos, que debería denominar mejor "danzas", se reconocen porque algunos de sus actores llevan unas máscaras de madera muy características, cuyas facciones cambian según la incidencia de la luz sobre las mismas. Pero no estoy aquí hoy para hablar de nôh y kyôgen, creo que son dos temáticas lo suficientemente arduas y complicadas como para entrar en ellas en esta casa de té. Además, ambos son elementos para representar en los templos y no en este humilde lugar.
Pues bien, evidentemente "Tsurigitsune" es el título de un famoso kyôgen que va.... de zorros, de nuestros kitsune de toda la vida. La acción se desarrolla en dos partes, en la primera un zorro milenario ha perdido a toda su familia a manos de un cazador, así que decide tomar el aspecto del monje budista Hakuzôsu 白蔵主, que además es tío del cazador, para convencerle de que deje de cazar, en particular zorros claro está.
La máscara de hakuzôsu muestra unos rasgos de anciano pero también de zorro, sobretodo en los ojos semicerrados y en la nariz prolongada como si fuera un hocico:


El kitsune, con la forma del anciano monje, se presenta en la cabaña del cazador y comienza a hablar con él, sobre las enseñanzas budistas y sobretodo acerca de cómo los zorros suelen tomar unas venganzas terribles contra los seres humanos que se atreven a cazarlos.
El cazador le muestra a su tío una de las trampas que utiliza, y el otro parece aterrorizado al verla (atención a las manos, en una posición típica de kitsune):



Todo parece indicar que las palabras del "anciano" han tenido el efecto deseado, así que se marcha muy contento, dejando a un cazador replanteándose su vida profesional. Sin embargo, a este último hay algo que no le termina de cuadrar, su tío es muy anciano y su estado de salud evidentemente no le permitiría realizar un viaje tan largo hasta su casa, durante la conversación le ha notado algunos gestos muy raros y la época del año es precisamente la peor para iniciar un viaje.... Por lo tanto.... ¿quién demonios era ese anciano? El cazador sale tras su "supuesto tío".

Segunda parte:
Mientras tanto, el zorro está la mar de satisfecho, no sólo ha logrado engañar al cazador sino que además ha terminado con sus actividades en la zona, ahora podrá vivir en paz. Pero en ese momento nota un olorcillo muuuuuuuy agradable. ¿Qué es? ¿qué es ese olor? Su olfato de zorro no puede engañarle, hasta él llega el aroma de una rata frita, lista para devorar, colocada (oh! tragedia) como cebo de una trampa.


Nuestro kitsune, aún con la forma del viejo monje no puede reprimir sus instintos animales, el olor es delicioso pero mortal. Ahí está la trampa, esperándole, si se acerca a ella aunque sea un poco le atrapará una de sus patas y será su perdición.
Está claro que si un kitsune pierde concentración, sus transformaciones comienzan a revertir y así le estaba pasando a nuestro protagonista, el olor del cebo y sus cavilaciones le estaban distrayendo de otra tarea aún más importante, la de mantener su magia en activo. Poco a poco estaba perdiendo su forma humana, hasta que al final solamente es un zorro vestido de monje, que se libra de las ropas y salta alegremente sobre el cebo.
El cazador, que ha estado escondido mirando la escena le atrapa hábilmente con un lazo, pero el kitsune lucha ferozmente por liberarse hasta que al fin lo consigue y sale "por patas". El otro grita: que alguien me ayude a atrapar a ese viejo zorro!!!



¿Qué nos enseña esta obra? uhm... ¿cómo ser un viejo kitsune? ¿cómo se puede perder la concentración por una rata frita? Pues no, lo siento. Tiene mucha más "miga" la trama. Aquí vemos un claro ejemplo de cómo nuestros sentidos pueden llegar a perdernos en la recta vía hacia la iluminación. El zorro había salido con bien de su aventura con el cazador, pero sus instintos, el mundo de lo sensual, de los sentidos, del deseo sea de cualquier naturaleza, solamente sirve para apartarnos de lo correcto. Si nuestro amigo hubiera resistido y hubiera pensado más allá del hambre que sentía, podría haberse librado de pasar un mal rato y el cazador nunca hubiera imaginado que se trataba de un zorro. Así pues, "queridos niños", debéis aprender del kitsune y no dejaros llevar por "esas bajas pasiones que os pervierten", JAJAJAJAJAJAJAJAJA.
De todos modos, cayendo en la tentación o no, al final el zorro se salva y eso es lo que cuenta!!!! JAJAJAJAJAJAJAJAJA.
Espero que os haya gustado la historia, otro día más sobre el "fascinante mundo de los kitsune". Hasta pronto amiguitooosss.

Fotos, aquí . Información sobre nôh, kyôgen y argumento de "Tsurigitsune", todo en español, aquí .

2 comentarios:

Kitsune dijo...

Linda historia y muy budista, me encantan tus blogs aunque extraño un poquito la antigua casa de té

Kitsune dijo...

Kitsune-2san: gracias por tus palabras y recibe la bienvenida a la nueva casa.
Bueno, la antigua casa tenía sus cosas buenas y sus cosas malas, pero creo que ahora todo el mundo puede entrar sin problemas de sobrecarga del blog, con lo cual la casa de té no se convierte en un lugar "el que primero llega entra".
Saludillo.